Larga vida a los Cuidados Paliativos, por Miren Martínez

viernes ,9 diciembre, 2022
Paliativos
Actualidad, Importante

Resumen

Empezaría diciendo todo acerca de “todo” el proceso que vivimos desde el día que mi padre enfermó, pero no quiero hacerlo así. Quiero hacerlo centrándome sólo y exclusivamente en los últimos meses.

Meses dolorosos, que nos han dejado agotados a él y a su familia. Con mucha satisfacción también, pero esta no ha sido gratuita. Para quedarme sólo con estos últimos meses podéis intuir que descarto otras experiencias sanitarias previas.

Hago esta reflexión, sobre todo, para poner en valor, valor grandísimo, poder disponer de atención paliativa no siendo mi padre un paciente oncológico, pero por suerte hemos dispuesto de ella. Y digo por suerte, porque son tantos y tantos pacientes que no la reciben… Puede ser que las causas sean dispares, pero lo importante es que se quedan lejos de estos cuidados muchas personas que los necesitan. Podríamos poner el foco de atención en diferentes responsables, pero no es el objetivo de mi reflexión.

Sólo quiero resaltar la importancia de topar con equipos formados por gente que entiende lo que es cuidar al final de la vida. Por crear alrededor de nosotros, que hemos sido su familia, toda una red de asistencia que conozco a la perfección como sanitaria que soy. Sin embargo, cuando toca vivirlo en primera persona “¡cuánto de diferente es todo!”.

En mitad de toda esta dolorosa situación, con petición de eutanasia incluida. Y varias veces si cabe. Destaco el modo en el que hasta esto se trató con respeto, pero sin mirar hacia otro lado.

Quería seguir unida a Cuidados Paliativos porque es mi formación y mi vida desde hace veinte años. Hoy más que nunca voy a seguir trabajando para que se reconozca esta especialidad. Para que se de valor a estos equipos.

Que existan estos equipos significa que los pacientes no acudan a urgencias teniendo que esperar más de trece horas para ser atendidos. Horas que allí a este perfil de pacientes se les hacen eternas. Evitando pasar por unidades de agudos donde el ritmo de asistencia y atención no es el que necesitas cuando estás a punto de dar un paso para irte de este mundo. Cuando llegas tan agotado a esta fase sólo necesitas que alguien te mire de frente y aunque no sepa qué decir, haga que su mirada sea la mayor fuente de apoyo.

Por esto y muchas más cosas, ruego a quien le corresponda den el sitio que se merece a los Cuidados Paliativos. A todos, que son muchos: los oncológicos y los no oncológicos. Que nadie se quede sin poder disponer de estos cuidados. Son cuidados y como dice la propia palabra cuando alguien tiene cuidado hacia tu persona se diferencia muchísimo de aquella persona que no lo tiene. Con o sin sus motivos, pero eso sería para debatir en otro espacio porque también podría ser amplia la reflexión.

A mi padre no sólo le han atendido mirando lo físico, que va, han ahondando en muchas más cosas, nos han querido mirar también a la familia, con todas nuestras dificultades que arrastrábamos, y lo han hecho, y han sido respetuosos y elegantes (para mí eso es ser un profesional elegante). Somos muchos los sanitarios que convivimos en este sistema, pero no todos hacemos lo que sabemos hacer, os aseguro que no.

También recalco que hacer paliativos no va sólo de ser más o menos simpático o dulce. Hay que estudiar, hay que dudar mucho en determinadas toma de decisiones, hay que saber “parar”. A veces “paramos” acciones que ya se debían de  haber paralizado con anterioridad. Y  no es fácil, pero por eso nos entrenan en nuestras formaciones, en nuestros estudios auto gestionados, por eso puedo decir con la voz bien alta que no todo el mundo hoy en día sabe hacer paliativos, aunque tengan sus mejores intenciones. No. Hay que prepararse, hay que estudiar, hay que documentarse… No todo vale y os aseguro que en el momento que un familiar se te va, mucho menos.

Y sin liarme mucho más porque además la emoción me atropella y me invade… Que los cuidados paliativos tengan larga vida, que no tengamos que asistir a profesionales frustrados por su lucha diaria con otras especialidades que se sienten invadidos por nosotros. No va de eso, paliativos no es eso, pero a veces también sufrimos esta realidad que pasa factura a todos.

Una muy querida compañera mía escribió un artículo sobre el sentido de “hacer tribu” alrededor de alguien cuando se va a morir. Se refería a la familia y amigos. Yo hoy hago uso de su palabra “hacer tribu”. Ojalá seamos capaces los profesionales de todas las diferentes especialidades de hacer tribu y comportarnos como tal para saber llegar a un paciente en el final de la vida y darle lo que se merece y necesita, sólo eso. Parece sencillo pero os aseguro que no lo es en absoluto. En las tribus se reparten las tareas, cada uno hace lo que mejor sabe hacer y todo por un bien común. Ojalá el mundo sanitario se viviera así, dejando atrás los egos, y los profesionales de primera y segunda dejaran de existir.

Ojalá mi reflexión aporte algo a alguien, ya me daría por satisfecha. Siento que mi padre ha estado dentro de dos tribus que se han sabido entender bien, la de su familia y la de Cuidados Paliativos del Hospital San Juan de Dios.

Gracias en mayúsculas.

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